









Voy a intentar describir en pocas palabras lo que he podido ver y disfrutar en 8 intensos días de montañismo primavero-invernal en Islandia:
Glaciares discurriendo hacia el agua, montañas vírgenes de nieves perpetuas, fiordos interminables, más y más nieve, rutas y vías sin nadie en 50 kms a la redonda, ascensiones perfectas entre nieve, sol, viento, ventisca, tormenta, viento del círculo polar ártico... todo eso concentrado en peninsulas volcánicas llenas de fumarolas, geiseres y cráteres. Todo ello conforman Islandia, un paraiso para el alpinismo y para el esqui de travesía en el que pocos se aventuran...
Recomendable, NUNCA ¿porque?Islandia engancha.
Saludos.
